18 apologías chilenas

18 Apologías Chilenas se sitúa en el contexto de las movilizaciones estudiantiles chilenas de 2011 y parte de una operación concreta: recolectar bombas lacrimógenas utilizadas durante las manifestaciones y trasladarlas al espacio expositivo como cuerpos del delito. La obra invierte así el sentido de la palabra apología, vinculándola críticamente con la institucionalización de la violencia y con las formas en que el Estado construye, mediante leyes, reglamentos y discursos de seguridad, los límites entre legalidad, protesta y violencia.

La referencia a la Constitución chilena de 1980 y a su condena de la “apología del terrorismo” funciona como punto de tensión para producir una inversión política: ¿qué ocurre cuando aquello que administra y define jurídicamente la violencia es también quien ejerce materialmente la fuerza? Las bombas lacrimógenas dejan de aparecer como instrumentos neutrales de control del orden público y son expuestas como vestigios materiales de una confrontación entre ciudadanía y aparato estatal.

La instalación relaciona estos objetos con un video que trabaja sobre los discursos y representaciones producidos alrededor del conflicto estudiantil. Marchas, ocupaciones, huelgas, barricadas y demandas por el derecho a la educación se enfrentan a un lenguaje institucional que administra el conflicto mediante categorías de orden, seguridad y legalidad. La obra desplaza así la discusión desde la excepcionalidad de la protesta hacia los dispositivos cotidianos mediante los cuales el poder clasifica, disciplina y controla los cuerpos y el espacio público.

En este cruce entre objeto, imagen y discurso, 18 Apologías Chilenas confronta el significante de la represión con su materialidad: aquello que se enuncia como seguridad aparece físicamente como dispositivo de coerción. La pieza no representa la violencia desde fuera; introduce en la sala los restos concretos de su ejercicio y los convierte en evidencia. La apología cambia entonces de dirección: ya no señala únicamente aquello que el Estado identifica como amenaza, sino las estructuras mediante las cuales el propio poder legitima y normaliza el uso de la fuerza.

Técnica: Instalación y video HDV en loop. Bombas lacrimógenas recolectadas durante las movilizaciones estudiantiles de 2011. TRT: 5:31 min. Exhibición: Galería AK-35, Santiago de Chile, 2011.

Texto Completo: [Ver PDF]